La Habana, Ciudad Antigua
Por: Alberto Ramos
"La sincera invitación a venir a estas
calles y plazas, a ver amanecer sobre el puerto, a contemplar
silenciosamente las lluvias de la primavera humedecer las piedras
que nuestros antepasados levantaron, ahora que consagrados a la
restauración de este conjunto monumental admirable, declarado
Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, contribuimos a
salvar esta parte importantísima y vital de la identidad cultural
del pueblo cubano, de todos los hombres".
Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana,
capital de Cuba.
Es digno evocar en todo momento la obra paciente y para la
posteridad, en una Habana Vieja donde se anudan la tradición sobre
los orígenes de una ciudad que atesora el eco de sus antiguos pasos.
Una de ellas consumó el 4 de octubre de 1846, la ruina ya padecida
por los muros principales y la cúpula del templo de San Francisco de
Asís, edificado entre 1719 y 1734, casi al borde de la bahía
habanera.
Hoy
debe hablarse más bien del golpe dado a la ruina y al olvido, al
rescatarse su atrayente historia a través de sus muros y
edificaciones mediante la restauración, como atestigua la Basílica
Menor, donde ahora tiene La Habana su más bella sala de conciertos
para enriquecer la cultura y la espiritualidad.
Solo uno de los tantos ejemplos que puede ofrecer esta legendaria
ciudad, donde no falta el rescate de inmuebles y obras de arte, las
novedades de la pesquisa documental en el vasto archivo finalmente
preservado, las noticias de arqueología que enriquecen de manera
sustancial nuestro patrimonio, ni tampoco las colecciones del Museo
de la Ciudad y la interpretación de la historia, como búsqueda
ansiosa de la verdad en el pasado, que sea útil para explicar el
presente y guiar la palabra con sentido profético al futuro.
Para comprender la realidad americana, es que por ella se ha
consagrado el voto de por vida, al erigirse como ciudad clave que
ilumina la memoria de sus antecesores en la sociedad de este
tiempo.
Patrimonio de la Humanidad, La Habana Vieja y sus tradiciones,
trasciende como una auténtica muestra del sentido más humano de la
Revolución Cubana por la identidad cultural, que prospera sin
límites al compás de la obra incansable y creadora del ser humano.
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