La
cocina cubana y sus variantes
Por Gina Picart
Cada provincia cubana y muchos de sus pueblos tienen, por tradición,
sus propios platos típicos, como el Escabeche de Canimar; los
Polvorones y el Atropellado matanceros; el Salpicón, el Pastelón y
las Cremitas de Leche camagüeyanos; el Ajiaco bayamés y el
cardenense; el Escabeche santiaguero; el Pudín de pescado avileño;
sopa de arroz a la trinitaria; palanquetas de Sancti Spíritus;
Frangollo de Bejucal; empanadas de maíz orientales; huevos a la
habanera; torticas de Morón; Salsa de Perro de Caibarién y el Bisté
Relleno a la villaclareña. Los restaurantes, por modestos que
fueran, también tenían sus recetas exclusivas y platos exóticos que
los hacían famosos: El Pollo con Mojo al estilo Rancho Luna, Arroz a
la marinera Boca de Jaruco, Arroz con mariscos Bellamar, la Pulpeta
de Caguama del Floridita, las Papas Rellenas de El Faro de
Guanabacoa, las Croquetas de«La Dominica en la Vía Blanca, los
bocaditos de jamón lazqueado bien finito de El Carmel», los Panqués
de Jamaica , la Vaca Frita, el Tamal con el Tayuyo y muchas otras
delicias.
LOS COCINEROS NEGROS O EL HADA BUENA DE LA COCINA CUBANA
¿Cómo es que las comidas y modos de prepararlas habituales entre los
negros esclavos pasaron a formar parte de la mesa blanca y
aristocrática, llegando a desplazar a los manjares tradicionales
españoles?
Es un hecho que en todas las casas y haciendas cubanas de la colonia
donde había cocinero o cocinera, eran esclavos los encargados de
desempeñar esta importantísima labor. Esto tuvo sus inevitables
consecuencias. Por ejemplo, el plátano maduro frito, plato tan
gustado en la cocina cubana, no es otra cosa que el modo nigeriano
de comer este manjar, así como del Congo heredamos la tradición de
freír los plátanos una vez, aplastarlos y volver a freírlos antes de
comerlos. Estos son los mundialmente conocidos y exquisitos
“tostones”, “chatinos” o “plátanos a puñetazos”, que en provincias
cubanas del interior se llaman también “patacón pisao”.
Otro plato típico de la cocina afrocubana es el quimbombó, menos
conocido por su nombre africano de calalú, confeccionado con
productos del mar y la tierra. El calalú es también una comida
sagrada, comida de orishas, dedicada a Changó. También el quimbombó
se prepara de otras formas (con jamón y arroz a la criolla;
quimbombó a la criolla con tasajo, cerdo y jamón; sin su baba;
quimbombó con plátanos, etc.). Para cualquier cocinera cubana es una
prueba de fuego cortarle la baba al quimbombó. Hay quien jamás
consigue el éxito en tamaña empresa.
El mortero fue otro de los aportes de los esclavos a nuestra cocina.
Los africanos introdujeron el uso de morteros, de la misma forma que
los españoles trajeron desde Egipto el comino, un condimento
utilizado para aderezar el pescado, la carne, los guisos, las sopas
y el arroz.
Prueba definitiva de la influencia de nuestros abuelos africanos en
los gustos y tradiciones de la culinaria cubana es la tradicional
cena de Navidad de la isla, famosa en el mundo entero y maravilla de
cuanto extranjero la ha probado. La tradicional cerveza acompañada
por chicharrones (pellejos de cerdo frito), la yuca (mandioca) con
mojo, frituras de malanga o maíz, plátanos chatinos (patacón) y
ensalada de lechuga y tomates, el bistec de cerdo asado o frito, o
en masas, los frijoles negros dormidos, el congrí, y como postres de
ocasión están la mermelada de guayaba con lascas de queso amarillo y
los buñuelos de yuca en almíbar con anís, sin olvidar jamás los
tradicionales turrones españoles de yema, Jijona, y Alicante, y los
vinos de la madre patria.
LLEGAN LOS HIJOS DE SAN FANCÓN
En 1847 pisan tierra cubana los primeros inmigrantes chinos. Venían
en busca de trabajo, como mano de obra barata. Se instalaron en
pequeños comercios, y se dedicaron al cultivo de vegetales Con ellos
hacen su aparición las famosísimas fondas, pequeños establecimientos
generalmente sin un decorado esmerado, donde elaboraban sus platos
típicos, sobre todo los de la cocina cantonesa. Sus alimentos más
representativos fueron el arroz frito, el chop suey, las deliciosas
maripositas rellenas con carne, los helados de frutas, la col con
carne, y otros. Los vegetales de su elección fueron el bledo, la
espinaca, la acelga. La inmigración china no se estableció
constituyendo etnias separadas, como sí hicieron los negros al
dividirse en cabildos, sino que se integró al contexto
sociocultural, dejando como una de sus más fuertes huellas
culturales esos platos que el cubano siempre añora volver a probar.
OTRAS MIGRACIONES Y SU HUELLA EN LA COCINA CRIOLLA
Árabes y hebreos también desembarcaron en nuestras costas. Los
primeros, desde principios de siglo; los segundos huyendo de la
amenaza nazi. Estos dos pueblos, conocidos por sus fuertes
tradiciones culinarias, no han tenido una gran influencia en nuestra
cocina, porque a pesar de que se han mantenido viviendo en
comunidades más o menos abiertas, especialmente los hebreos, y de
que han mantenido sus tradiciones religiosas, en general se han
integrado con éxito a la sociedad cubana y sus costumbres, y hoy,
para degustar los platos típicos de sus dos culturas, hay que ir a
cenar a la Unión Árabe de Cuba o al restaurante La mina, en el caso
de los descendientes de Alá; y en el caso de los de Moisés, solo
consumen sus platos, de fuerte trasfondo religioso, durante sus
ceremonias tradicionales, como la Pascua Judía, fecha en que algunos
aún se reúnen en el edificio de la Comunidad Hebrea del Veda. |