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El cafeto: Un cuarto de siglo en Cuba

Gina Picart

Los habaneros, y los cubanos en general, somos grandes tomadores de café, esa aromática bebida que se hace por infusión con la semilla tostada y molida del cafeto, árbol originario de Etiopía, con hojas de un hermoso color verde, flores blancas y olorosas y fruto en baya roja. A pesar de no ser una planta autóctona, Cuba ha sido identificada históricamente como tierra no sólo de la caña y el tabaco, sino también del café, pues los suelos cubanos resultaron altamente propicios para el cultivo del cafeto.

El cafeto, como la caña de azúcar, llegó del corazón de Asia. En el continente americano se hizo presente a fines del siglo XVII, cuando ya en Europa se había hecho corriente tomar la aromática bebida.

En Haití los primeros cafetos se sembraron en 1715 y trece años después los ingleses lo llevaron a la isla de Jamaica. Dos décadas más tarde, en 1748, empezó a sembrarse en territorio cubano.

Se asegura que la acción de plantar el primer cafeto en Cuba se debió a un emprendedor individuo llamado José o José Antonio Gelabert, quien obtuvo las semillas o los plantones en Santo Domingo.

Gelabert realizó la gestión con el objetivo de extraer el zumo de los granos verdes de café y obtener de ellos una suerte de licor que ya él había degustado en territorio dominicano.

Las tierras del Wajay habanero resultaron ser las receptoras de aquellas primeras posturas, a pesar de que el suelo no era el mejor para tal cultivo. Posteriormente, de Arcos de Canasí hasta Guanajay aparecieron los primeros cafetales cubanos, así como en algunos poblados rurales de Sancti Spíritus.

Estas primeras gestiones no dieron resultados positivos desde el punto de vista económico, lo que decepcionó a aquellos que en Cuba se habían sumado originalmente a la tarea. La mala selección de los suelos había sido la causa del fracaso primario, pero la Historia revertiría los tropiezos iniciales.

La independencia de Haití provocó la huida de los colonos franceses, que por millares llegaron a Santiago de Cuba a finales del siglo XVIII y la primera década del XIX. Estos, en gran parte, se habían dedicado en territorio haitiano al cultivo del café, tarea en la cual ya habían acumulado una magnífica experiencia.

Las estribaciones de la Sierra Maestra fueron escogidas por ellos para emprender el negocio cafetalero. El sitio no podía ser mejor, además de tener condiciones similares al que los franceses utilizaban en Haití.

En aquellos años, las autoridades coloniales en Cuba ya trataban de impulsar el cultivo, pero la pobre técnica de los que en la Isla se dedicaban a esta labor no permitía que el grano cubano se abriera paso en el mercado extranjero.

Los europeos preferían entonces el café de Martinica y Haití. Los franceses evadidos de Haití no solo aportaron sus conocimientos prácticos, sino también sus estudios técnicos y teóricos, como evidencia el primer tratado sobre el cultivo del café publicado en Cuba, escrito por Florencio Basile e impreso en La Habana en 1801, luego de ser traducido del francés.

Los cubanos fueron asimilando las experiencias y en 1839 el matancero Diego Díaz patentó un aparato útil para descascarar tanto café como arroz. Y el francés Clement, con residencia en El Cerro, ideó en 1869 una cafetera automática rudimentaria pero eficaz para colarlo.

La alta burguesía de Cuba ya vio en el café un sustituto del chocolate a fines del siglo XVIII, al tiempo que el café como establecimiento comercial para adquirir la bebida nace poco tiempo después del inicio de la introducción en la Isla de la planta suministradora del grano.

En 1772 existió en La Habana un café propiedad de un francés apellidado Tavern. El Café de la Taberna estuvo ubicado en la Plaza Vieja esquina a Mercaderes. Luego abundaron estos comercios públicos, como La Dominica, centro de reuniones literarias y políticas en las primeras décadas del XIX.

No puede olvidarse que, durante un siglo, mano de obra esclava trabajó bajo el asedio del látigo en los cafetales cubanos, que tanta riqueza, lujo y expansión dio a la aristocracia de la Isla.

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