ESPECIALES

En memoria de Cirilo Villaverde

Gina PicartEl hombre que se considera el padre de la novela cubana, nació en Pinar del Río, el 28 de octubre de 1812, en tierras del ingenio Santiago, donde vivió sus primeros años, hasta que su familia se trasladó a La Habana. Perteneciente a la clase patricia de los hacendados cubanos, Villaverde conoció de primera mano los horrores de la esclavitud, a la que odió y combatió durante toda su vida.

Muy joven aún se graduó como bachiller en Leyes. Trabajó por corto tiempo en algunos bufetes, pero pronto cambió esta profesión por otra más amada: la de maestro, que combinó con el periodismo, como era usual en su época. Publicó sus primeras obras en la revista Miscelánea de útil y agradable recreo. Asistió con asiduidad a las tertulias de Domingo del Monte, y colaboró con numerosas publicaciones, entre las que se cuentan Recreo de las Damas, Aguinaldo Habanero, La Cartera Cubana, Flores del Siglo, La Siempreviva, El Álbum, La Aurora, El Artista y Revista de La Habana. Delmonte reparó en él desde muy pronto y le prestó su guía y apoyo.

Villaverde fue autor de la controvertida novela Cecilia Valdés o la loma del Ángel, considerada la primera obra del género en Cuba, aunque anteriormente a su publicación fueron dadas a la imprenta en la isla otras novelas que la crítica considera solo intentos inmaduros. Cecilia…, llevada al cine en una muy personal interpretación del cineasta cubano Humberto Solás, ha sido durante décadas objeto de polémicas, basadas generalmente en su calidad literaria. Se la acusado de que sus personajes no son verdaderos caracteres, sino arquetipos epocales, de que la prosa, realista, carece de esplendor, de que posee enfoques esquemáticos… Sin embargo, a la luz de la nueva teoría literaria y los estudios teóricos especializados de las últimas décadas, Cecilia Valdés ha sido objeto de una revalorización que reconoce en ella una obra literaria absolutamente madura y echa por tierra todos los anteriores defectos que le habían sido adjudicados.

En mi opinión personal, Cecilia Valdés es una novela técnicamente perfecta y sólidamente escrita. Muestra por parte de su autor una profunda comprensión de la época que describe, y sus personajes están lejos de ser entelequias planas y sin relieve caracterológico. Los conflictos psicológicos que se plantean en Cecilia Valdés son de gran complejidad, y revelan que su autor era un fino observador de la naturaleza humana y capaz de percibirla en todo el amplio registro de sus matices. En cuanto a su prosa, mal degustada por las generaciones literarias cubanas de la segunda mitad del siglo XX por causa, pienso, de su acendrado rechazo al realismo en la literatura y su ferviente adicción al experimentalismo, yo la considero depuradísima, equilibrada, clásica muestra de la lengua española, hermosa, redonda y de enorme poder evocativo. Siempre que releo la novela, cuando me dejo llevar por la pluma de Villaverde en las descripciones de ingenios, siento como si ante mis ojos cobraran vida todos los grabados del fabuloso Libro de los ingenios de Laplante. Ha tenido que pasar mucho tiempo desde mis años de estudiante, he tenido que crecer intelectualmente y perderle el respeto al criterio ajeno para llegar a comprender en toda su grandeza la novela de Cirilo Villaverde.

Piénsese siempre la figura de Cecilia Valdés nacida de otra pluma que no sea la de Villaverde, y hágase el experimento de cerrar los ojos y tratar de verla chancleteando por las calles de la Habana Vieja, por la Alameda de Paula, por la Plaza de la Catedral… Simplemente NO se logrará nunca.

Sobre el autor dijo Martí en una de sus siempre hermosas crónicas: “De su vida larga y tenaz de patriota entero y escritor útil, ha entrado en la muerte, que para él ha de ser el premio merecido, el anciano que dio a Cuba su sangre, nunca arrepentida, y una inolvidable novela. Otros hablen de aquellas pulidas obras suyas, de idea siempre limpia y viril, donde lucía el castellano como un río nuestro sosegado y puro, con centelleos de luz tranquila, de entre el ramaje de los árboles, y la mansa corriente recargada de flores frescas y de frutas gustosas. Otros digan cómo aprovechó, para bien de su país, el don de imaginar, o compuso sus novelas sociales en lengua literaria, antes de que de retazos de Rinconete o de copias de Francia e Inglaterra diesen con el arte nuevo los narradores españoles”.

Una valoración semejante, proveniente de labios de José Martí, es más que suficiente para consagrar a Villaverde como un precursor del idioma y colocarlo definitivamente en el Olimpo de la literatura hispanoamericana.

Villaverde fue un patriota desde su más tierna juventud, y consagró un enorme esfuerzo a luchar por la libertad de Cuba. Terminó forzosamente sus días en el exilio de los Estados Unidos, como tantos patriotas nuestros, pero allí, a una edad provecta y muy enfermo, continuó hasta su postrer instante batallando por la independencia de Cuba, escribiendo artículos, conspirando y preparando a los jóvenes exiliados con el fuego de su palabra y de sus ideas.

Es de esperar que la verdad termine por imponerse sobre tanto pensamiento distorsionado que ha caído durante dos siglos sobre Villaverde, su vida y su obra, de un modo injusto e inmerecido. Es ora de que se le reconozca, sin regateos, su grandeza como escritor y su condición sublime de patriota que ñllvó a Cuba en el corazón sin sacrificar su causa al amor a la letras.

© Copyright Radio Ciudad de La Habana 2009
Calle N # 266 5to Piso. Vedado, Municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba
Teléfono: (53-7) 838 4645 E-mail:
habanaenlinea@rciudad.icrt.cu