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LUGARES HISTÓRICOS |
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Antiguo
Convento de Santa Clara
Por Víctor Pérez Galdós
Situado en la calle Cuba 160, entre Sol y Luz, en La Habana Vieja,
el otrora convento de Santa Clara es un relevante monumento del
siglo XVIII. Fue el primer monasterio y el más importante de La
Habana colonial.
El 6 de abril de 1603 el Capitán General de Cuba, Don Pedro Valdés,
natural de Asturias, Alférez Mayor de la Orden de Santiago y General
de galeones, que gobernó en Cuba desde 1602 hasta 1608, celebró un
cabildo y entre otras cuestiones propuso someter al beneplácito del
monarca español la creación de un convento en La Habana. Treinta
años después llegó la Real Licencia. Se
compraron entonces los terrenos por un monto total de más de 12 800
ducados, monedas de la época, con donaciones de los devotos.
El primero de noviembre de 1638 el entonces gobernador general de la
Isla de Cuba, Don Fernando Riaño de Gamboa, puso la primera piedra y
diez años después la construcción fue terminada. La iglesia se había
concluido antes, puesto que estuvo lista en 1643.
El Convento de Santa Clara ocupó un área de 1,2 hectáreas en el
barrio de Campeche. La estructura del monasterio consistió en una
iglesia con torre y campanario, tres claustros, un patio colonial
con fuente y aljibe, huerto, cementerio y otras instalaciones. Contaba con ventanas balaustradas de acana y techos tallados
de maderas preciosas. En la iglesia se podía
apreciar un gran retablo de madera dorado dotado de hermosas tallas
y pinturas.
Según expresó Emilio Roig de Leuchsering la iglesia de una sola nave
era sencilla y daba a la calle Cuba sobre la pequeña plazuela de
Santa Clara. En el altar mayor se hallaban
las imágenes de la Purísima Concepción, al centro, y San Francisco y
Santa Clara a los lados. Tanto estas imágenes
así como el hermoso retablo del Altar Mayor y los primorosos
tallados del techo fueron obra del maestro escultor Juan de Salas y
Argüello quién murió en 1649 y fue enterrado en la propia iglesia.
Durante la ocupación de La Habana los ingleses convirtieron el
convento en hospital. Casi siglo y medio
después, en 1919, las monjas vendieron el convento por un millón de
dólares y se trasladaron para el barrio de Luyanó. Se llevaron
entonces el retablo y las imágenes de la iglesia.
A partir de entonces el recinto fue utilizado con diversos fines:
sede de un congreso médico, de una exposición de industrias y
comercio, oficinas, talleres y almacenes. Después de 1959 funcionó en este antiguo convento el Ministerio de
Bienestar Social, más tarde el de Educación y posteriormente una
dependencia del Consejo Nacional de Cultura.
En 1982 el Gobierno cubano con el apoyo de la Organización de
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo inició las obras de
recuperación y restauración de esta valiosa edificación. |
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