LUGARES HISTÓRICOS
El Capitolio Nacional

Por Víctor Pérez Galdós


Otrora sede del Senado y la Cámara de Representantes de Cuba, el Capitolio Nacional, por sus dimensiones, constituye una de las mayores edificaciones, no sólo de La Habana, sino de Cuba en general. Desde 1910 se comenzó a planear su creación, aunque inicialmente se pensó construir en el sitio donde se localiza el Palacio Presidencial.

Incluso en 1912 se empezó a construir dicho palacio, pero algún tiempo después las obras fueron paralizadas cuando el presidente cubano tomó la decisión de edificar en ese lugar el Capitolio.
Hubo entonces que remodelar lo ya construido y finalmente el Capitolio Nacional quedó concluido en los años finales de la década del veinte. Se inauguro de modo oficial el 20 de mayo de 1929.

El edificio del Capitolio es de gran belleza, de líneas puras y severamente clásicos y de proporciones admirables. Contrasta la horizontalidad de la fachada con la elegante esbeltez de la cúpula que se encuentra cubierta con planchas de cobre dorada.

La fachada del capitolio consta de un cuerpo central bien destacado del resto de la edificación. Sobresale además la escalinata de granito bordeada por macizas guarderas coronadas por dos gigantescas figuras de bronce, las que simbolizan, respectivamente el trabajo y la virtud del pueblo cubano.

En el Capitolio resalta además el pórtico de la entrada que es de carácter monumental y que se halla soportado por la altísima columnas jónicas de granito. A similar distancia del área central del Capitolio Nacional se localizan dos áreas salientes de menos anchura y elevación y entre dicho cuerpo central y las salientes citadas hay dos alas que las unen entre si, formadas por esbeltas columnas dóricas.

La parte trasera del Capitolio se halla en correspondencia con el mismo orden de la fachada aunque cuenta con pilastras que sostienen el mismo coronamiento o córnica con mútulas y dentículas intercaladas, lo cual, según los especialistas, constituye una variación bastante original.
El interior del Capitolio Nacional se caracteriza por su gran suntuosidad. Por su entrada principal después de un vestíbulo monumental se puede llegar hasta el gran salón central situado bajo la cúpula, sobre el que se abren a un lado y al otro las inmensas alas del Salón de los Pasos Perdidos.

A ambos lados están los hemiciclos cuyas puertas son muy hermosas y en dichos hemiciclos hay un verdadero derroche de ornamentación que cubre techos, pisos, paredes y puertas.
La cúpula del Capitolio, en su estilo, por su diámetro y altura es la sexta del mundo. La linterna que la remata en el momento de construirse el edificio sólo la superaban la de San Pedro, en Roma, y la de San Pablo en Londres.

En el Capitolio Nacional se puede apreciar en el Salón de los Pasos Perdidos la Estatua de la República que es de bronce fundido y su estructura es hueca. Fue fundida en Roma y trasladada a Cuba en tres piezas. Cuenta con una altura de 14,20 metros y descansa sobre un pedestal de mármol de ónice de 2,50 metros de altura. El alto total de la estatua es de 16,70 metros. Refleja a una figura de mujer joven, de pie, revestida de una túnica y lleva casco, escudo y lanza. Su peso es de 49 toneladas. La estatua pesa 30, el escudo 3 y la lanza uno. La base pesa 15 toneladas. Su escultor fue el italiano Aldo Zanelli.

Desde 1962 funcionó en el Capitolio la Academia de Ciencias de Cuba. En la actualidad es sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

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