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LUGARES HISTÓRICOS |
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Monumento
en El Cacahual
Por Víctor Pérez Galdós
En zona cercana al poblado de Santiago de las Vegas, fueron
enterrados secretamente el 8 de diciembre de 1896 los cadáveres de
Antonio Maceo y su ayudante Francisco Gómez Toro (Panchito). Ambos
habían caído el día anterior en un enfrentamiento que tuvo lugar con
fuerzas españolas el día anterior en San Pedro, en Bauta. Los patriotas cubanos habían entregado los cadáveres de Maceo
y Panchito a Pedro Pérez y a sus hijos los cuales procedieron a
darle sepultura.
Cumplida la triste misión ellos juraron morir antes que revelar
mientras Cuba estuviese bajo el dominio de España, el lugar donde
habían procedido a enterrar al gran combatiente independentista y a
su ayudante.
Algún tiempo después de culminada la guerra, el 17 de septiembre de
1899, el Generalísimo Máximo Gómez, inició la ceremonia de
exhumación de los cadáveres para levantar en ese sitio un panteón
que guardara los restos de ambos patriotas.
Inicialmente se creó un modesto monumento que fue costeado por una
suscripción popular e inaugurado el siete de diciembre de 1899.
Máximo Gómez en unión de la esposa de Maceo, María Cabrales,
depositaron flores en la base del monumento cuyo arquitecto fue
Esteban Duque de Estrada.
El monumento inicial que se creó en la tumba de Antonio Maceo
consistió en una columna trunca de base pentagonal con forma de
obelisco. Las piedras para su construcción las trajeron de San
Pedro. Al centro se situaron las urnas funerarias.
En 1906 se realizó la remodelación del Monumento. Se transformó
dicho conjunto monumentario, se colocó una tarja nueva y se mantuvo
la cripta que contenía los restos mortales.
En septiembre de 1944 fueron extraídos los restos para realizarle al
monumento otra remodelación asumida por el contratista Carlos Govea
y el escultor Teodoro Ramos Blanco. Entonces el panteón quedó en
medio de un paisaje de palmas cubanas, como símbolo de la sangre
vertida en los campos por los luchadores.
Ambos sarcófagos, iguales, están unidos por dos columnas laterales
que representan la vida y la muerte de nuestros combatientes. En una
se refleja la rebeldía, el patriotismo y la resistencia mambisa y en
la otra la ofrenda del pueblo a sus héroes.
En la parte superior de la ménsula están tallados dos bajorrelieves
que representan a los patriotas. A su vez los tres escalones
simbolizan las tres epopeyas por la liberación de Cuba en el siglo
XIX: la del 1868 encabezada por Carlos Manuel de Céspedes, la Guerra
Chiquita y la del 1895 organizada por José Martí.
El complejo monumentario existente actualmente en el Cacahual fue
concluido en 1951.
A través del tiempo la amplia explanada del Cacahual ha sido sede de
desfiles y otras actividades como homenaje del pueblo cubano al
relevante luchador que se destacó no sólo por su genialidad y
bravura en los combates sino también por la significación de sus
convicciones y por ser símbolo de la intransigencia revolucionaria.
En el Cacahual también reposan los restos de otras figuras de
nuestra historia. El 26 de abril de 1987 en esta zona fue depositado
el cadáver de Blas Roca , prestigioso dirigente comunista. Algo más
de dos años después, exactamente el 7 de diciembre de 1989, se
efectuó el acto de despedida de duelo de los combatientes
internacionalistas cubanos caídos en tierras de África cuyos restos
fueron depositados ese día en tierra cubana, en diferentes
cementerios y necrópolis.
En agosto de 1990 también tuvo lugar en El Cacahual otro acto
significativo al ser depositado allí el cadáver de Juan Fajardo
Vega, el último mambí de las gestas libertarias del siglo XIX.
El monumento erigido al último mambí tiene una estatua de tres
metros de altura. El conjunto incluye también la ampliación de un
cartucho de guerra, dentro del cual hay otro más pequeño que a su
vez contiene el llamamiento a las futuras generaciones. |
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