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LUGARES HISTÓRICOS |
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Plaza
de la Revolución José Martí
Por Víctor Pérez Galdós
La Plaza de la Revolución “José Martí” es un sitio de singular valor
histórico por haber sido escenario de muchos de los principales
actos y acontecimientos de la Revolución Cubana. En la gran
explanada que la conforma se han clausurado congresos del Partido y
varios eventos internacionales y celebrado actos de solidaridad con
pueblos hermanos, aniversarios del asalto al cuartel “Moncada”, del
triunfo de la Revolución y otras efemérides importantes, asambleas
generales del pueblo de Cuba, marchas del pueblo combatiente,
desfiles obreros, militares y estudiantiles, ceremonias de
graduación de estudiantes y de iniciación de pioneros, veladas
solemnes y actos de despedida de duelo.
La idea de la construcción de esta plaza surgió a inicios de la
década de 1940, cuando se convocó a un concurso internacional para
levantar un monumento a José Martí en esa zona de la capital cubana
donde antaño estuvo la Ermita de los Catalanes. En 1943 se emitió el
fallo correspondiente, pero transcurrieron varios años antes de que
volviera a hablarse del asunto.
En 1952 en vísperas del centenario del natalicio de José Martí, una
comisión gubernamental desestimó el proyecto ganador del mencionado
concurso y decidió que se erigiera el que había quedado en tercer
lugar. Se alegó que su estructura vertical era más apropiada, pero
el hecho despertó suspicaces comentarios y una aguda polémica de
alcance nacional, toda vez que uno de los autores del proyecto
favorecido era nada menos que el Ministro de Obras Públicas y además
coordinador de las obras de la plaza.
Los gobernantes de turno, incapaces de invertir el dinero robado al
patrimonio nacional en otra causa más noble que no fuera saciar sus
apetitos burgueses, invocaron el nombre de Martí y mediante una
recaudación pública forzosa reunieron los fondos necesarios para la
edificación del monumento al Apóstol. Fue, pues, la generosidad
popular y la admiración de los cubanos por Martí lo que
verdaderamente permitió la construcción de esta obra, ejecutada
mediante el diseño vertical y que fuera concluida totalmente después
de haberse producido en Cuba el triunfo revolucionario. La toma del
poder por el pueblo impidió que el régimen dictatorial afrentara a
Martí con un homenaje hipócrita y convirtió el monumento al Héroe
Nacional en un verdadero testimonio de respeto y admiración a su
memoria.
Con
una altura de 112, 75 metros hasta la torre de remate y de 141, 995
hasta los faros y banderas, el Monumento a José Martí constituye el
punto más alto de la Ciudad de La Habana. Cuenta con un diámetro
total de 78, 50 metros. La pirámide, de aproximadamente 28 metros de
ancho, cuenta con un elevador interior de 90 metros de recorrido y
una escalera de 579 peldaños. En el área de la base del monumento se
leen 79 pensamientos martianos grabados con letras color oro,
distribuidos en los cinco salones que allí existen. La parte
superior es una réplica de la planta baja. En el piso están
reflejadas las distancias existentes entre el monumento y las
capitales de 43 países, así como de 8 lugares del territorio
nacional. Desde sus balcones, en días de gran visibilidad, se puede
divisar el paisaje habanero a una distancia de 60 kilómetros
aproximadamente.
Para llegar hasta la cima del complejo monumentario se puede
utilizar un elevador ó una escalera de 567 peldaños. La estatua de
José Martí que observamos en los bajos y exteriores del complejo
monumentario está formada por 52 bloques de mármol y tiene una
altura de 18 metros. Fue colocada en ese sitio en 1958 y está
rodeada de 6 pilares que representan las antiguas provincias en las
que se hallaba dividido el territorio cubano, con sus respectivos
escudos. Desde 1996 es sede del Memorial José Martí. |
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