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LUGARES HISTÓRICOS |
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El
Túnel de La Habana
Por Víctor Pérez Galdós
El túnel de La Habana se inauguró el 31 de mayo de 1958 y constituyó la obra más ambiciosa de ingeniería que se
construiría en la capital, y en Cuba, hasta esa fecha. Cuenta con una longitud de 733 metros bajo el
nivel del mar y un ancho de 22 metros. Tiene una capacidad de
circulación de alrededor de 1 500 vehículos por hora en cada una de
sus dos vías. Cuenta con 4 sendas, dos en cada sentido del tránsito.
Un automóvil a 60 kilómetros por hora puede pasar el túnel en 44
segundos.
Tres empresas trasnacionales acudieron a presentar ofertas: dos eran
norteamericanas, una de ellas construiría la actual refinería Ñico
López, antigua Esso Satandart Oil, y la tercera era francesa. Los
norteamericanos exigían sumas muy grandes de dinero por sus
proyectos.
Los franceses presentaron un original diseño y anunciaron la
disposición de recibir azúcar cubano en pago parcial del precio de
35 millones de dólares. En definitiva fue la compañía francesa la
que acometió la construcción del citado túnel.
Los trabajos de construcción del túnel se iniciaron el 19 de
septiembre de 1955 y su construcción duró 2 años, 8 meses, y 12
días. Para poder construir este túnel se necesitó dragar más de 250
mil metros cúbicos de rocas y 100 mil de arena. La obra costó 35
millones de pesos contando
con la autopista hasta la Vía Blanca, aunque una parte de esa suma
fue malversada y fueron a parar a las cuentas bancarias de algunos
funcionarios corruptos.
El túnel cuenta con un sistema de ventilación que contribuye a
sanear el ambiente de los gases emanados de los motores de los
vehículos. La extensión total de las vías, contando las de acceso y
las que se hallan bajo el nivel del mar es de 1 974 metros. El
calado, profundidad del mar
sobre el túnel, es de 12 a 14 metros. Todo el interior del túnel
está revestido de azulejos blancos sin brillo que permiten la
reflexión de la luz y evita el deslumbramiento. |
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