Calificado como un hombre de dos siglos, por haber desenvuelto su
existencia entre la segunda mitad del XIX y los primeros decenios
del XX, Enrique José Varona llegó a ser una relevante figura cubana,
considerado por muchos como el maestro de múltiples generaciones de
cubanos.
Nacido el 13 de abril de 1840 en la entonces villa de Santa María
del Puerto Principe, identificada después como Camagüey, desenvolvió
su niñez, adolescencia y primera etapa de su juventud en su ciudad
natal.
Desde pequeño evidenció ser un gran estudioso y en la vasta
biblioteca existente en su casa entró en contacto con los clásicos
de la antigüedad griega y latina y también con los españoles y con
los escritores modernos.
Escribe en Patria dos documentos muy significativos “Cuba contra
España y El fracaso colonial de España. Estos documentos expresan el
pensamiento y las actitudes de los patriotas cubanos. Varona es
considerado por entonces como el filósofo del separatismo.
Al ocurrir en 1898 la intervención de los Estados Unidos en el
conflicto hispano cubano creyó inicialmente que esto podría ser
beneficioso para Cuba pero después rectificaría sus opiniones cuando
en 1906 se produjo la segunda intervención norteamericana. Entonces
comprendió la significación y realidad de la Enmienda Platt y la
situación de dependencia que tenía Cuba.
Después de haber sido derrotada España por las tropas
norteamericanas, Varona había vuelto a Cuba y participa en las
tareas de reconstrucción que se realizan en su tierra natal. Es por
entonces cuando participa en la reorganización del sistema de
enseñanza que España había mantenido en Cuba.
No fue Varona un especialista en problemas pedagógicos ni un
profesional preparado específicamente para el magisterio. No
obstante como maestro se le ha considerado y es el título que más
adecuadamente se une a su nombre. Fue incluso calificado como
“maestro de juventudes” y “maestro de Cuba”.
En 1899 había sido nombrado Secretario de Instrucción Pública y fue
entonces que preparó el plan y la organización de la enseñanza
secundaria y universitaria en Cuba.
Con posterioridad Varona no quiso inicialmente intervenir o
participar en las actividades políticas que dieron base
institucional a la República, no quiso formar parte de la Asamblea
Constituyente y se dedicó en los siguientes años a ejercer como
profesor de Filosofia Moral, Sicología y Sociología de la
Universidad de La Habana. Colaboraba frecuentemente en las revistas
de la época. Muchos de esos artículos fueron recogidos en dos tomos:
“Desde mi Belvedere” (1907) y Violetas y Ortigas (1917)
A pesar de su avanzada edad Varona se sigue manteniendo como un
símbolo de manera esencial para las nuevas generaciones. No es de
extrañar que cuando Gerardo Machado comienza a burlar la
constitución para tratar de mantenerse en el poder muchos sectores
juveniles empiecen a visitarlo en su modesta casa del Vedado para
recibir orientaciones adecuadas y también para recabar su apoyo en
las denuncias que formulaban.
Ejemplo de ello fue lo ocurrido en 1927 cuando llegaron a su casa un
grupo de jóvenes universitarios que habían acordado impugnar a
Machado y habían elaborado un manifiesto en protesta por su
ilegalidad. En plena vía pública la masa estudiantil fue atacada por
la policia. Algunos jóvenes que pudieron llegar hasta las
inmediaciones de su vivienda fueron maltratados en su presencia.
Su fallecimiento se produjo en La Habana el 19 de noviembre de 1933.