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PERSONAJES |
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José
Martí: Un hombre de todos los tiempos
Por Víctor Pérez Galdós
Nacido el 28 de enero de 1853 en La Habana, José Martí pertenece a
la estirpe de hombres cuya vida se prolonga más allá de su mera
existencia desde el punto de vista físico, porque se convierten en
fuente de motivación y enseñanza para sus pueblos.
Desde muy joven evidenció el gran amor que sintió por su tierra
natal y también puso de relieve su sensibilidad y sus grandes
cualidades como ser humano en general. Siendo un adolescente sufrió
prisión y la realización de trabajos forzados por sus convicciones
patrióticas, pero ello no melló su entereza, es más esa etapa de su
vida sirvió de fecunda enseñanza para él y demostraría el concepto
que tenía en torno a algo tan esencial en un ser humano, como es la
solidaridad.
José Martí supo encarar, además, verse alejado de su tierra natal y
de sus familiares al ser deportado inicialmente a España y al tener
que residir después en otros sitios de América.
En diferentes etapas de su corta pero fecunda existencia vivió en
varios países de América y también en los Estados Unidos de América.
Conoció de cerca la realidad de los pueblos latinoamericanos a los
que llamó a unirse e igualmente apreció de modo directo la sociedad
norteamericana acerca de la cual escribió en numerosos trabajos
periodísticos.
Poeta, periodista, destacado orador, José Martí fue capaz de
utilizar la palabra para reflejar sus vivencias y emociones, para
instar a sus compatriotas a luchar por la independencia de Cuba, y
además a través de la palabra escrita u oral definió conceptos
medulares que con el decursar del tiempo han mantenido una plena
vigencia y significación.
Sobre el alcance que le atribuyera a su propia existencia Martí
haría referencia en discursos, cartas, trabajos periodísticos y
poemas. Al respecto cabe recordar que en una oportunidad señaló que
su porvenir era como la luz del carbón blanco que se quema él para
iluminar alrededor.
Expresó igualmente en otra ocasión que su oficio era cantar todo lo
bello, encender el entusiasmo y en forma precisa también le diría en
emotiva y memorable carta dirigida a su querida madre cuando ya
estaba de lleno dedicado al gran empeño de lograr la reanudación de
la lucha por la independencia de Cuba, que mientras hubiera obra qué
hacer un hombre entero no tiene derecho a reposar.
Consecuente con sus principios y el grado de compromiso que sintiera
por la causa de la independencia de su tierra natal a Martí no le
bastó la gran contribución que hiciera en lo que respecta a la
reorganización de la guerra sino que quiso con la fuerza de su
ejemplo contribuir a su desarrollo y por ende se trasladó en abril
de 1895 hacia Cuba.
Poco más de un mes de hallarse en el territorio cubano se produjo su
caída en un enfrentamiento con fuerzas españolas en la zona de Dos
Ríos el 19 de mayo de 1895. Pero más allá de su desaparición física,
Martí continuaría siendo fuente de motivación y enseñanza tanto para
los cubanos como para hombres y mujeres en diferentes partes del
mundo, por la trascendencia y vigencia de los principios que
expusiera y de manera esencial por la gran lección que se deriva de
la forma en que supo desenvolver su existencia.
Martí fue un hombre de su tiempo, pero a su vez es un hombre de
todos los tiempos, tal como aseguró el destacado intelectual cubano
Alejo Carpentier, quién al valorar el significado de la vida y la
obra de nuestro Héroe Nacional, planteó que su pensamiento sigue
actuando en la historia contemporánea de América, “por cuanto tuvo
de actual sin fronteras, de actual ecuménicamente americano, de
actual para el presente y de actual para el porvenir.” |
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