Fallecido en La Habana el 8 de agosto de
1981, cuando contaba 70 años, Juan David fue uno de los grandes
caricaturistas personales del mundo. Había nacido en Sietecito,
poblado cercano a Sagua la Grande el 24 de abril de 1911 pero a los
pocos meses su familia se trasladó hacia Cienfuegos. Siendo pequeño
Juan David fue con su madre hacia España. Viajaron con la idea de
estar allí un año, pero la guerra los hizo quedarse siete. De España
retornó a Cuba con un léxico asturiano y una fuerte pronunciación y
esto hizo que en Cienfuegos le llamaran el “galleguito”.
Fue a los catorce años cuando recibió las primeras clases de dibujo.
Él señaló que copiaba estatuas griegas aunque le daba unas sombras
especiales. Precisó que después quiso imitar al célebre pintor
Rembrandt y todas las noches bajo la luz de una lámpara intentaba
reflejar el rostro de su padre. En 1927 creó la primera caricatura.
En relación con ello afirmó: “Me encontré con un señor bizco que
tenía además los pies torcidos. Era una provocación y lo dibujé.”
Durante la lucha contra el dictador Gerardo Machado, en los años
finales de la década del veinte y primera etapa del siguiente
lustro, Juan David contribuyó en el traslado de dinamita que se
utilizaba para la confección de bombas y se jugó la vida en
numerosas ocasiones. Al caer Machado comenzó a trabajar en el
Juzgado Correccional de Cienfuegos pero después se enfrentó al
supervisor militar de la ciudad y no sólo abandonó ese trabajo sino
que decidió salir hacia La Habana en 1936. Al principio no fue fácil
su estadía en la capital cubana. Más tarde logró que el periódico
“Hoy” le abriera sus puertas y sus caricaturas empezaron a llamar la
atención del público.
David obtuvo su primer premio en 1936 en una exposición que tuvo
lugar en el Salón de Bellas Artes. Después alcanzó otros
reconocimientos significativos. Su primera exposición personal la
realizó en la sociedad Lyceum. Hizo un total de 15 exposiciones.
Participó en numerosas colectivas y en 14 Salones de Humoristas.
Desde 1976 se dedicó esencialmente a la pintura y en 1978 presentó
su primera exposición en esta manifestación artística.
Más allá de su labor como creador, Juan David también después de
1959 desempeñó funciones como diplomático. Fue nombrado Consejero
cultural para el Cono Sur en América Latina con sede en Uruguay y
además representó a Cuba en esas funciones ante la UNESCO, en
Francia
Igualmente trabajó como profesor de arte cubano en el Instituto
Superior de Arte y hasta su fallecimiento siguió laborando en el
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.