PERSONAJES

Onelio Jorge Cardoso

Por Víctor Pérez Galdós


Calificado como El Cuentero Mayor, Onelio Jorge Cardoso constituye uno de los más significativos escritores cubanos del siglo XX. Su nacimiento había tenido lugar el 11 de mayo en 1914 en Calabazar de Sagua y ya a los veintidós años, obtiene su primer éxito en un concurso de cuentos auspiciado por una revista. Fue éste el inicio de su fructífera carrera literaria, que se vería interrumpida, durante cierto periodo de tiempo para dedicarse a otros trabajos que le permitieron la subsistencia.

Tanto en su obra literaria como en su propia vida supo sentir y reflejar el latir de la gente de pueblo. Él fue ganador 1945, del Premio Nacional Alfonso Hernández Catá, con el cuento “Los carboneros”. Otras de sus obras son sus libros de cuentos Taita, diga usted, cómo. Éste fue su primer libro y se publicó en México en 1948. Después publicó otros como El cuentero, en 1958; El caballo coral, en 1960; Gente de pueblo y Cuentos completos, en 1962 y La otra muerte del gato, en 1964.

Ya a partir de este año los personajes de sus cuentos se desenvolverán en un ambiente urbano o en pueblos pequeños. Aparecen entonces los libros de cuentos El perro, en 1965; Iba caminando, en 1966; Abrir y cerrar los ojos, en 1969; Caballito blanco y el hilo y la cuerda, en 1974. Cierra esta etapa La cabeza y la almohada, en 1983, integrada por ocho relatos.

En 1984 Onelio recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana por el significado de su vida y obra literaria.

Falleció en La Habana el 29 de mayo de 1986. Él estuvo plenamente identificado con la obra realizada tras el triunfo de la Revolución por nuestro pueblo, del que siempre fue parte inseparable. Incluso desempeñó varias responsabilidades entre ellas en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, de la cual fue uno de sus fundadores.

Acerca de las características de su obra, sobre la que se ha afirmado que sus cuentos se destacan por la síntesis y las sugerencias que le aporta al lector, el propio Onelio expresó: “Un buen cuento para niños, como un buen cuento para mayores, tiene que participar de sus vidas en alguna medida, O ser sus propias vidas. Esa es una condición.”

Y agregó seguidamente al comentar el papel del autor: “Yo siempre he creído que el autor simplemente hace proposiciones. Un cuento es una proposición, pero ese cuento lo termina el lector. Y voy a explicarme. Una de las necesidades del cuento, en mi modesto entender, es postular el hecho, no describirlo fielmente, pues entonces no le deja nada a la inteligencia del lector, se lo da todo masticado. En la literatura el autor se complementa con la inteligencia del lector, sea este grande o chico.”

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